martes, 3 de junio de 2014

ACTO 23

   La hipnosis a Dieter arrojó algunas revelaciones, pero estas solo sirvieron para que el grupo se perdiera todavía más en nuevas preguntas. Aún así, lograron sacar algo con lo que empezar a tirar de la manta, y poder ver lo que había debajo, pero poco tiempo tuvieron para pensar en ello, ya que ese día el Director de Juego se había levantado especiálmente violento y con ganas de fiesta, y los PJ-s iban a volver a encontrarse en medio de un nuevo fregado sin comerlo ni beberlo, que ya llevaban muchas sesiones si provocar derramamientos de sangre, desmembramientos brutales, y masacres en masa.

  Adelante entrada.


26 de Sommerzeit, día 5: Bezahltag. Segunda mitad de la tarde y Noche.

  Terminada la sesión de hipnosis, al grupo le tocaba replantearse la situación con los nuevos datos salidos a la luz por boca de Dieter, quien marchó a la ópera con su prometida Kirsten haciendo que todos los presentes sintieran un poco de lástima por el pobre hombre, quien ahora tendría que dar algunas explicaciones a la furibunda mujer, sobre quien era aquella mujer tan atractiva con la que estuvo durante la noche narrada en la sesión de hipnosis.

Y no faltaron las frases "Hoy duermes en el sofá" y
"Mañana no te libras de visitar a mi madre".
   En el debate quedaron claros algunos puntos. Además de opinar sobre que Goebbels no era de fiar, Alavandrell informó al grupo sobre la difunta esposa del Graf. Anika murió con 23 años, hacía menos de 12 meses. Sufrió un desmayo en el palacio y entró en coma, y pese a los esfuerzo de galenos y hechiceros, fue imposible despertarla, muriendo poco después. En el palacio se redobló la guardia, y el ánimo del Graf empeoró, aunque ante las preguntas, afirmó que el estado de salud del Graf ya era malo desde antes del suceso, y que aunque su depresión tras aquello lo agravó, no parecía tener nada que ver con lo ocurrido a Anika.

  Ante la pregunta, Luigi respondió que él llegó al palacio a atender a Stefan hacía solo 4 meses, y que por ello no llegó a conocer a Anika, lo que chocaba con algunas de las informaciones que sobre él tenían de antes, pero esto no preocupó al grupo, ya que ahora confiaban en el doctor. Luigi comentó que sabía que el Juez Supremo Erlich estaba pasando una mala época familiar cuando llegó al palacio, y que no se le ve por el palacio debido a ello, aunque le parece extraño habida cuenta de la importancia de sus labores como Juez de Middenheim. Ante la mención de Erlich, los dos elfos decidieron investigar el asunto.

  El siguiente punto era Goebbels, por supuesto. Según los elfos el hombre consiguió su puesto como Presidente del Gremio de Mercaderes hacía 6 meses, pero no tenían idea de cuando logró el otro puesto. Vino desde Mariemburgo, recomendado por Anika para ejercer las labores que ejercía ahora mismo, ya que tenía una merecida fama de comerciante en aquella ciudad portuaria. Aunque la fama que se estaba ganando últimamente en Middenheim con el asunto de su afición a los chicos del coro, no estaba ayudando en nada a la buena reputación que se trajo consigo.

  Y cómo no, al final el grupo se animó a preguntarles, y enseñarles, el enigmático anillo que los traía de cabeza desde hacía unos días. Ni el Doctor, ni los elfos tenían idea alguna al respecto, pero se sorprendieron mucho al saber que aquel anillo provenía de un hechicero arrojado al Barranco de Los Suspiros.

  Y como la tarde concluía, y no tenían mucho más que hacer, mientras los elfos se íban por su cuenta, Albrecht volvía al tajo y Luigi decidía irse de putas con aire sonriente y entrepierna abultada, nuestros ambiguos héroes decidieron irse a cenar, que ya estaban metidos en toda la fiesta Middenheimesa, y si no iban con tiempo, probablemente les costaría encontrar mesa en cualquier sitio. Pero aún más, aprovechando la información de Dieter, decidieron que tal vez el camello que suministraba los yerbajos de la risa a Viktor pudiera saber algo sobre la tal Charlotte, ya que se olían que aquella mujer podía tener algo que ver con la drogadicción del Canciller Sparsam, y en tal caso, podía ser conocida entre quienes se ganaban los garbanzos vendiendo caramelos de colores, y polvos de talco.

Sí, estos caramelos y polvos de talco, por si hay algún despistado.
  Una vez más, después de cenar se dirigieron a “El Foso”, lugar de baja catadura en donde ya eran habituales parroquianos, con la intención de probar el famoso Kaligobo, y hacer algunas pesquisas sobre la Charlotte esa, aunque más de lo primero que de lo segundo, algo que por otro lado no sorprende a nadie del blog.

  Una vez allí, bien servidos de Katxis y dados para jugar al Kinito, Viktor localizó a su suministrador para preguntarle por la mujer. El tipo no sabía nada de ella, o quizás Viktor fue demasiado sutil con sus preguntas, ya que al pedirle “Polvo Élfico”, este le dijo que no le quedaba nada, dado que una mujer se lo había comprado todo hacía varias noches, pero que podía conseguirle más para Angestag, a 1 CO la dosis.

  No del todo satisfecho con el resultado de la entrevista con el hombre, Viktor volvió junto a sus compañeros en el local, momento en el que alguien decidió montar una peli de John Woo al estilo Viejo Mundo: Rompiendo la puerta del local de un hachazo a dos manos, y metiendo en aquella ratonera a rebosar de buenas gentes beodas, una manada de hombres bestia sedientos de sangre.

  Este insólito hecho en medio de una gran urbe como Middenheim (y para qué negarlo, aparentemente generado por las tablas de encuentros aleatorios), dejó a todo el mundo con el culo torcido, hizo que varios de los presentes recuperaran la sobriedad de puro espanto, y que otros amarillearan la goma de su ropa interior.

  Y ya la tuvimos liada. Junto a los hombres bestia hicieron acto de presencia un grupo de goblins y skavens. En ese nutrido y heterogéneo grupo, el que parecía llevar la voz cantante era un skaven de pelaje negro, que en cuanto vió a Karin, por algún desconocido motivo la señaló y gritando en un Reikspiel chapurreado, ordenó a los monstruos que la cogieran. Evidentemente, ni nuestra ladrona favorita, ni sus compañeros iban a dejar que a la moza se la llevaran en volandas como a un vulgar salchichón para el bocadillo, así que comenzó la trifulca, y no solo con nuestro grupo metido en el berenjenal, ya que los terripilantes monstruos trataron de dar caza a algunos parroquianos más, por lo que a pesar del acojone general, se imperó el instinto de supervivencia, y las armas fueron desenvainadas.

  Las galletas comenzaron a llover por todos lados, y nuestros amigo se las vieron y desearon en aquella situación que los superaba a todas luces, ya que incluso Magmar tenía dificultades para contener al hombre bestia que trataba de agarrar a Karin, siendo ambos arrinconados en una esquina, mientras que Viktor, haciendo honor a su astucia y sentido práctico, decidía que si eso, mejor se escondía debajo de la mesa, que la historia no la escribieron los valientes. Arty por su lado, se las ingeniaba para dificultar el combate al hombre bestia encarado con Magmar, logrando que este no fuera capaz de agarrar a Karin gracias a varios hechizos bien lanzados.

  La lucha se recrudecía en el local, pero las cosas tomaron un cariz positivo para los parroquianos de “El Foso” cuando de las habitaciones de arriba bajó una mujer pelirroja en camisón, y fulminó de un firebolazo al hombre bestia que ya tenía arrinconado e indefenso a Magmar, quien después de perder su hacha en el combate, ya estaba echando mano del mobiliario del local para defenderse, mientras que Viktor se dedicaba a darse de collejas con un goblin que lo había hecho salir de debajo de la mesa con el sólido argumento de una lanza en ristre.

  A partir de aquí el delirio fue in crescendo. Mientras nuestro grupo trataba de alcanzar la calle y salir de allí a gatas si fuera menester, la Guardia de la ciudad entró en tromba en el local llenando de más gente el ya reducido espacio del lugar, y convirtiendo las maniobras con las armas en algo ridículo.
Mas o menos, algo como esto.
  La mujer de pelo rojo, continuó con su despliegue de fuego purificador, haciendo barbacoa al skaven líder, y desorganizando por completo a la banda, lo que hizo que la Guardia tomara definitivamente el control de la situación, y aniquilara sin piedad a los monstruos.

  Momentos más tarde, y en la calle, a todo el mundo le era tomada declaración de los hechos mientras unos funcionarios muy eficientes apilaban cadáveres en una esquina. Fue aquí cuando el grupo pudo escuchar que la mujer del camisón era hermana de la ayudante del Gran Hechicero, Hanna Eberhauer, lo que los hizo ponerse a sospechar de nuevo, por que ¿Qué diantres hacia semejante eminencia mística en un tugurio? Es más ¿Qué hacía en las habitaciones de fornicación de dicho tugurio? Bueno, qué hacía lo tenemos claro, lo que no tenemos claro son los motivos que la llevaron allí, y nuestro grupo tuvo para un rato de sospechas con eso, aunque no todos, ya que Viktor tenía otra cosa en la cabeza.

  Apartándose de los demás, y con mucha discreción, el payo halfling se acercó a la pila de cadáveres que se estaban retirando, y echó mano a algo. Cuando volvió a donde los demás, traía consigo una muñeca de trapo en bastante buen estado que aseguró habérsela visto colgada del cinturón al goblin con el que luchó, y que le había llamado poderosamente la atención, motivo que sus compañeros no terminaban de entender, haciéndoles pensar que los cigarritos de la risa ya habían empezado a hacer mella en su cerebro. Inspeccionando la muñeca tras llevársela sin que nadie les viera, encontraron una nota en su interior, que les dejó aún más mosqueados con lo que se cocía en Middeheim, y lo que es peor, con la duda de si aquello tenía algo que ver con la trama ideada por el Marvado Director de Juego, o solo era una Quest secundaria.

Sí maja, ayuda sí que necesitas, pero de un buen corrector.
   Cansados, malheridos, llenos de sangre propia y ajena, todos se retiraron de vuelta al  carromato en el Gran Parque, lamentándose ya de las agujetas que tendrían al día siguiente.

lunes, 21 de abril de 2014

ACTO 22 (Vol.2)


  Al fín llegó el momento de encarar el problema de la hipnosis del Campeón del Graf, y los borrachos de nuestros protagonistas estaban ansiosos por saber lo que descubrirían. Por una vez, y en un alarde de sensatez sin precedentes, decidieron que era mejor estar sobrios para el evento, o quizás en el futuro lamentarían no haber prestado mas atención en clase.

  Pero antes, Albrecht tenía que hacer algún que otro encargo, y descubrir de paso algo más sobre la opinión popular de la ciudad sobre el tema de los impuestos, que se daba a conocer garrote en mano. Karin nos relata cómo continuan desencadenándose los acontecimientos en la Ciudad del Lobo Blanco en la entrada de hoy, donde también aprovechamos para actualizar la sección de Pifias Mentales. ¡Que aproveche!

26 de Sommerzeit, día 5: Bezahltag. Mañana Tempranera y parte de la tarde.


  Mientras que nuestros hermanos halflings pasaron la mañana interrogando a elfos y hechiceras, Magmar se acercó a hablar con Dennin al Gremio de Ingenieros Enanos, donde le enseñó una prótesis para su brazo manco con 2 pinzas por dedos. Todo por el bonito (y rebajado) precio de 60 coronas que, claro está, nuestro compañero no tiene. Además el enano le hizo saber a Magmar que se reuniría con algunos enanos de gran importancia esa misma tarde para tratar la cita con los elfos de Palacio.

  Por otro lado, Albretch madrugó como el que más, y antes de que saliera el sol ya estaba de camino a las puertas de la ciudad para bajar a los pies de la Fauslag para buscar hierbas aromáticas con las que suministrar la tienda de Perlenbacher. Enseguida dio con las hierbas adecuadas y decidió invertir algo de su tiempo, ya que estaba allí abajo, en buscar el Barranco de los Suspiros (recordemos: el cementerio de los pobres de Middenheim, arrojados desde lo alto por uno de los lados de la enorme roca en la que está situada la ciudad). Y encontró el lugar, totalmente inconfundible: no llegaba la luz del sol y el ambiente se tornaba frío cerca de allí. Varios cadáveres humanos, aunque no demasiados, le hicieron pensar que el lugar estaría plagado de animales peligrosos que se alimentaban de dichos cadáveres. Con mucho susto y librándose por los pelos de ser absorbido por unas juncias de sangre (unos arbustos cabrones que se enredan en sus presas para chuparles la sangre), Al volvió a Middenheim, y antes de llegar a salvo a la tienda pudo ver un espectáculo digno de la España actual: el Canciller Sparsam, a quien todos acusaban de ser el responsable de los impuestos, estaba siendo perseguido por una turba enfadada de gente que le lanzaba verduras y fruta podrida por la calle a la vez que le propinaban patadas. Finalmente la guardia llegó para disolver a la multitud, momento que Sparsam aprovechó para escapar corriendo de allí. Una vez con Perlenbacher, éste le comentó a Albretch que el Canciller se lo merecía, y le confesó que en la visita que le hizo noches atrás le pidió “polvo élfico” pero él solo le dio unos tranquilizantes fuertes porque no vende ningún tipo de droga en la tienda. Gracias al buen trabajo recogiendo las hierbas, le concedió un rato libre a Al, que este aprovechó para ir al carromato con el resto de la pandilla.

El medievo tuvo sus cosas malas,
pero hay que reconocer que sabían espabilar a los gobernantes con mano dura
   Tras ponerse al día todos juntos a la hora de comer en el carromato, Albretch tuvo que volver a sus responsabilidades. De vuelta en la tienda se enteró de que Goebbels obtuvo el cargo de Presidente del Gremio de Mercaderes porque el anterior al cargo estaba muy pachucho y, también, porque tenía una conocida gran amistad con la 2ª esposa del Graf, Anika.

  Después de una siesta digestiva, especialmente solicitada por los halflings, esperaron hasta las 5, hora a la que habían quedado tanto con Luigi como con los elfos y Dieter para el tema de investigar la posible hipnosis de este último.

   Luigi apareció enseguida entre una marabunta de gente saliendo del partido de snótbol, comentando que habían ganado “Los Orientales de la Puerta Sur” 3-1 frente a “El Equipo de Diligencias Lobo Veloz”.
En Middenheim también saben dar un poco de "circo" a la plebe para tenerla contenta.

   Y tras mucho esperar, cuando empezábamos a impacientarnos, llegaron los elfos de la Corte junto con Dieter y Kristen, su prometida, que se enfadó sobremanera al saber que sería Luigi el encargado de explorar la mente de su hombre, aunque terminó accediendo convencida por todos los presentes.

   Una vez reunidos entramos en el carromato solo unos pocos, que no hay sitio para mucha gente allí dentro: Luigi Pavarotti, Dieter, Kristen, Allavandrell, Karin y Viktor. Conseguimos dar un toque de intimidad con unas velas y comenzó el interrogatorio tras dejar a Dieter K.O.

   Así descubrimos que sí le habían hipnotizado, y la artífice de ello había sido según las propias palabras del hipnotizado Dieter, una mujer bretoniana, pelirroja, de ojos verdes, estatura media y atractiva llamada Charlotte.  Ésta le inculcó hacía unos 2 meses en el restaurante del barco-cabaret,  las palabras sobre que los impuestos eran buenos y las frases que Dieter había estado repitiendo de modo robótico. También aprovechamos para intentar sonsacarle algo más, descubriendo que Dieter estaba seguro de que Goebbels era una persona corrupta porque no es normal que obtuviera su puesto solo por su amistad con Anika; y está además enfadado con él porque le estafó, le pagó por unos caballos kislevitas y Goebbels le entregó otros de menor rango.

  Finalizó la agobiante sesión de hipnotismo y des-hipnotismo. Luigi se aseguró de borrar la frase de los impuestos de la cabeza de Dieter ya que el trabajo de hipnotizar al Campeón Judicial estaba muy bien llevado a cabo, y además, consiguió que no pudieran volver a hipnotizarle, pues estaba muy indignado con lo descubierto.

   Kristen se mostró enfadada por lo referente a la tal Charlotte pero conseguimos calmarla. También nos enteramos de que Anika, la 2ª esposa del Graf Boris, no había fallecido hacía mucho, cosa de medio año a lo sumo, por una supuesta extraña enfermedad que nadie supo tratar. Y los elfos nos aseguraron que había alguien en Palacio siguiendo nuestros pasos que les había confesado que esperaba que tuviéramos éxito en nuestra misión. Aunque ni siquiera nosotros sepamos ya cuál es nuestra misión con tanto caos

miércoles, 5 de febrero de 2014

ACTO 22 (Vol.1)


  El carnavalesco despiporre de Middenheim continúa ofreciendo todo tipo de sorpresas a nuestro grupo, que por cada nueva respuesta que logran a sus preguntas, les asaltan otras 53 nuevas. Ah, la vida del investigador, qué dura es. Y a esto hay que sumarle el descubrimiento de la casa de putas que es la vida en el palacio, algo que cuando ya no creen que les vá a volver a sorprender, los vuelve a dejar patitiesos con otro nuevo giro de argumento.

A este paso, que no les extrañe descubrir que los chimpancés tengan cabida en los juegos de alcoba del palacio.

  Pese a todo, nuestros protagonistas lograron desbloquear varios logros durante la última partida, y aunque siguen estando más perdidos que un XXX, sí que consiguieron hacer al fin algún que otro avance importante en la investigación. Ahora toca saber si serán capaces de hacer algo útil con los nuevos descubrimientos, o volverán a irse de cañas.

26 de Sommerzeit, día 5: Bezahltag. Mañana Tempranera.

  El grupo volvió a madrugar con la intención de aprovechar el día, y mientras que los demás se largaban a hacer sus deberes mañaneros, a Arty le tocó quedarse en el carromato por si a los elfos les daba por pasar por allí, y a pasar una ligera resaca tras la farra de la noche anterior con Luigi (vaya semanita que lleva Arty). Por un lado, Karin fue a ver a Albrecht, a ponerle al día sobre lo acontecido hasta entonces, pero se encontró con que el buen becario en prácticas estaba fuera de la ciudad, haciendo aquello para lo que lo habían contratado, por lo que decidió ir a la Plaza de los Marciales a ver el escpectáculo de Patinaje sobre Hielo, a dónde ya se había dirigido su hermano Viktor a intentar abordar a algún VIP del palacio.  Una vez reunido, y comenzado el espectáculo, los hermanos vieron entre los asistentes a la princesa, su inseparable Carabina, y a la ayudante del Gran Hechicero, además de a Rayane, quien participaba en el evento sobre la superficie helada de la plaza, que tan bien habían preparado los hechiceros de la ciudad.

  El favorito de la competición era un elfo de nombre Torvil Urdean, quien asombró a todo el mundo con sus acrobacias y campeonó el evento con un fuerte alirón, pero la entrega de premios fue algo que se perdió la princesa y su Carabina, no así Hanna, la ayudante del Gran Hechicero, y Rayane, que como competidor se quedó hasta el final.

  Finalizado el evento, los dos hermanos se pusieron manos a la obra, y mientras que Viktor fue tras Hanna, Karin por su lado se fue en busca de Rayane, quien se marchaba del lugar junto a un grupo de elfos muy bien vestidos escoltados por varios guardias. Rayane se alegró de ver a Karin, le presentó al grupo de elfos que habían venido a la ciudad desde Athel Loren con motivo del carnaval, e incluso la animó a comer con él, que ahora se dirigía a reunirse con Allavandrel para ello.

  Karin y Rayane se juntaron con el Maestro de la Caza en el Gran Parque, quien había asistido al espectáculo de Tragafuegos. Los tres juntos se dirigieron a “El Ganso de La cosecha”, un local de buen comer regentado por elfos al que los enanos no asistían por motivos obvios, y que tampoco era frecuentado por halflings debido al orgullo herido por el excelente arte culinario con el que allí se servía.

  Una vez sentados en una mesa apartada de oídos y miradas indiscretas, y con el comercio y el bebercio servidos, comenzó el intercambio de información. Los elfos dijeron a Karin que Kirsten se negaba a que jugaran con la mente de Dieter, pero tras la insistencia de los elfos había terminado por acceder, y pese a la sorpresa inicial, los dos aceptaron que Luigi se encargara de la sesión de hipnotismo al Campeón del Graf, ya que Allavandrel sabía por una buena fuente, que Herr Doctor era de fiar. Al parecer alguien del palacio estaba muy al tanto de todo lo que se estaba cociendo, y de los movimientos del grupo, y sus intereses debían de estar con ellos ya que había contactado con Allavandrel para ayudarles desde el anonimato, proporcionándole un dato interesante que debían investigar: El Canciller Sparsam era un drogadicto, eso era algo que ya sabían, pero lo que no sabían era que su camello era una mujer que compraba la mercancía en “El Foso”. Una tal Frau Kenner.

  Los dos elfos estaban muy preocupados por la salud del Graf y todo lo que estaba sucediendo, ya que si algo le pasara al Graf, temían que las consecuencias iban a afectar a otras ciudades, y a expandirse por el Imperio.

  Karin quedó con los elfos a las 5 en el Bernabau, para realizar la sesión de hipnosis con Luigi y Dieter, y al percatarse de que la hora se les echaba encima y de que aún tenían que encontrar a Dieter para ello, finiquitaron la comida, y se pusieron al lío, despidiéndose de la halfling, quien se dirigió al carromato a encontrarse con los demás, aprovechando el paseo para ejercer su negocio de latrocinio, y llevándose para la saca 1 chelín y 1 penique. Qué se le vá a hacer, no siempre se acierta con una buena bolsa necesitada de amor.

Tiempos de crisis para Karin.

  Y a todo esto que Viktor, tras el evento de patinaje sobre hielo, abordaba a Hanna cuando esta se alejaba de la plaza de los marciales. Se dirigía a hacía el Gran Parque a supervisar la organización del espectáculo de Flechas Rojas, tarea que le habían encargado después de que el hechicero al cargo de las mismas durante los últimos años dejara la ciudad por su enfado con los nuevos impuestos. Dijo que estaban teniendo muchos problemas con ellos, pero poco podía contarle a Viktor, ya que las tareas relacionadas con la política de la ciudad no entraban dentro de sus competencias en el Colegio de Magia. Eso era algo que llevaba el Gran Hechicero en persona.
 
  Tras dar el visto bueno a la organización, y el inicio del evento, Hanna y Viktor se marcharon a comer al “Mesón del Erudito” en un barrio del gremio de Hechiceros, momento en el que Hanna comentó que los dos halflings cayeron muy bien a la Dama de la corte Emmanuelle, entre anécdotas graciosas varias relacionadas con la vida en el Colegio de Magia, y que fueron recompensadas con otras tantas sobre las peripecias de la Compañía de la Pala Aulladora.

  Una vez roto el hielo con el plato delante, y la bebida en los vasos, Hanna fue cogiendo confianza en Viktor, soltando más información útil. A la chica no le olían nada bien los impuestos, y pensaba que los Jueces Erlich y Hoflich eran quienes habían votado a favor, ya que el Juez Wassmeier, al ser miembro del Colegio de Magia, y un notable hechicero, no habría votado a favor de unas leyes que íban en contra de sus propios intereses. Además, tanto ella como el Gran Hechicero sospechaban de que Sparsam era quien estaba detrás del origen de los impuesto, ya que era un amante de cualquier papeleo que engordara las arcas de la ciudad. Al hablar del Canciller, Hanna fue alterándose, y expuso claramente que el motivo eran las proposiciones indecentes que Sparsam le hizo tiempo atrás, y que el Gran Hechicero tampoco vió con buenos ojos.

  Después de evadir como pudo las preguntas de Hanna sobre el sospechoso interés que mostraba por las cosas del palacio, que tonta no era, Viktor también le preguntó por Goebbels. Hanna no sabía casi nada de él, pues no había tenido trato con su persona, y además, opinaba que los comerciantes solo se interesaban por el dinero.

  La hora de la comida fue pasando y ambos tenían cosas que hacer una vez terminada la zampación, por lo que tomado el postre, se despidieron muy educadamente y Viktor marchó a reunirse con los demás al carromato.

martes, 31 de diciembre de 2013

ACTO 21 (Vol.2)


  Arty no podía decir que estaba perdiendo el tiempo en la ciudad, ya que sus pesquisas para el grupo le estaban llevando a disfrutar de los actos festivos mas culturales.

  Como se dijo en la anterior entrada, el hombre se había ido a buscar a Luigi al teatro en el que actuaba ese día, interpretando un papel en “El Bárbaro de Sevilla”. En ese momento era la mejor forma de localizar a Herr Doctor, y además de ello, Arty pudo aprovechar para disfrutar de la obra y comprobar de primera mano el talento de Luigi, quien tenía una muy buena voz para ejercer en la ópera, aunque lo hiciera como hobby.

  Arty interceptó a Luigi al finalizar la ópera, esperándolo en la puerta de salida de los artistas.

Luigi Pavarotti será un putero, pero el jodío
tiene mas arte que el curriculum de Leonardo Da Vinci
   Luigi se alegró de ver de nuevo a Arty, y tras preguntar por Albrecht, lo animó a ir con él de nuevo a “La Luna Cantarina”, lugar al que se dirigía a refrescar el gaznate tras la ópera, algo que a Arty le vino de perlas, claro, pues entraba dentro de sus planes para abordar a Luigi con temas… complicados de tratar.

  Una vez en el local, comenzaron las rondas de licores de todos los colores, y la conversación fue yendo hacia donde quería Arty. Luigi estaba tan animado como siempre, y tras ofrecer de nuevo sus milagrosos “Polvos de Viagra” a Arty, reveló sustanciosa información a nuestro amigo.

-Luigi le daba a todo. Lo mismo hombres que mujeres. Según el buen Doctor hay que aprovechar el rato que estamos en el mundo, que a uno le viene a buscar el de la túnica negra cuando menos se lo espera. Bien decía saberlo él, que como Doctor había visto morir a mucha gente joven sin oportunidad de disfrutar de todos los placeres de la vida.

- En opinión de Luigi, el Canciller Sparsam es un mojigato reprimido. Le parecía raro que le hubiera propuesto algo a cualquier mujer de la corte, pues era un hombre demasiado serio y estrecho para tales divertimentos. Aunque era cierto que le había notado un carácter extraño últimamente en el palacio.

-También salió en la conversación el nombre de la familia Wittgenstein, y del varón que había venido a la ciudad. Luigi afirmó no saber quién era, pero le agradaba saber que era un fiestero y putero como él, y que sabía disfrutar de la vida.

- Al mencionar Arty la cuestión del Hipnotismo, Luigi reconoció abiertamente que usaba dicha disciplina para tratar a algunos de sus pacientes. Alli de donde él venía le trataban de charlatán por ello, ya que está tan mal visto como usar la magia para curar enfermos. En sus explicaciones sobre la disciplina, Luigi mencionó que esta no funciona si el receptor no cree en ello, y también que es consciente de que hay quien lo usa para malos fines, o como teatro barato sin ningún fundamente con el que lucrarse. Él solo recurría al Hipnotismo para tratar problemas mentales dentro de su profesión.

- Ante la pregunta de Arty, También mencionó que solo está al cargo del Barón Stefan. No le dejan acercarse al Graf ni por asomo.

- Arty continuo indagando en la cuestión, y Luigi afirmó ante su pregunta que en teoría se puede influenciar por Hipnosis a alguien no receptivo dependiendo de la voluntad de ambas mentes. Pero él aseguraba no haber visto nunca nada parecido.

  En este punto, Luigi que no era tonto y ya llevaba rato viéndole el plumero a Arty, terminó contraatacando, interesándose por tanta pregunta respecto al Hipnotismo. Acabó por desarmar las defensas de Arty, y este confesó que el motivo era Dieter, y que tenían razones de peso para pensar que el Campeón Judicial podía haber sido Hipnotizado contra su voluntad. Luigi dijo entonces que nunca se había relacionado con él a pesar de conocerlo, pero que no había notado nada extraño en su comportamiento en público. El asunto captó su interés, cambiando a una actitud profesional que daba envidia por su seriedad en la cuestión, y que nada tenía que ver con el Luigi que conocían. De esta forma, Arty se ganó a Luigi, quién aceptó tener una cita con Dieter, pues se sentía interesado profesionalmente en averiguar si detrás de todo aquello había una influencia hipnótica de malas intenciones.

  Pero no os creáis que Luigi y Arty fueron los únicos interesados en la ópera aquel día. Ya que Viktor por su lado, después de dejar a su hermana en la cerrajería, acudía al teatro para ver si se encontraba con Rayane. Ambos disfrutaron de la ópera en sus respectivas butacas sin percatarse de que en el otro lado del teatro se hallaba Arty esperando ansioso el fín de la obra para abordar a Luigi, y Viktor tampoco desaprovechó la ocasión para sacar información al elfo sobre lo que estaba ocurriendo en Middenheim.

  El juglar elfo había tenido un día ajetreado, y había decidido ir a la ópera a desconectar un poco. Allavandrel, que ya había hecho algunas pesquisas interesantes, quería llegar al fondo de la cuestión tras el ataque, pero el juglar estaba un poco saturado de tanta investigación, y quería relajarse un poco.

Take a Relaxing Cup of Teatro de Middenheim
  Durante la obra, Viktor y Rayane pudieron conversar un poco, tratando de no molestar al resto de asistentes, y aunque no quería hablar todavía del tema sin haber confirmado las cosas que habían descubierto y que no les habían gustado nada de nada, esto es lo que el elfo le dijo al halfling:

-Habían preguntado en el Gremio de Hechiceros al respecto del estado de Dieter. La posibilidad de que el Campeón Judicial estuviera bajo un encantamiento existía, y no había que descartarla.

-También habían investigado a algunas de las personalidades que frecuentaban el palacio. Sabían con certeza que Goebbels había llegado a Middenheim hacía tan solo 6 meses atrás, y en tan poco tiempo ya ocupaba dos cargos muy importantes en la ciudad que cualquier persona habría tardado toda una vida en conseguir. Luigi Pavarotti también había llegado hacía poco a la ciudad, y conseguido un cargo importante aparentemente casi sin esfuerzo.

-Mencionó a Al-Ulric diciendo que es un buen clérigo que hace bien su trabajo, pero no lo dijo muy convencido. Ante la insistencia de Viktor, confesó que sospechaba que el Sumo Sacerdote estaba teniendo una aventura  con la amante del Graf, y que de ser así, era muy imprudente al hacerlo y que la culpa era toda del religioso. Este dato reveló algo que el grupo no sabía hasta ahora, ni mas ni menos que LA DAMA DE LA CORTE EMMANUELLE, ERA TAMBIÉN LA AMANTE DEL GRAF.

¡Toma golpe dramático de culebrón clásico!
¡Y en el siguiente capítulo, el mayordomo era su hija!


  Terminada la obra, Viktor comunicó a Rayane el lugar en el que se alojaba el grupo para futuros encuentros (el elfo costumbrado a la vida del artista bohémio no pareció asustarse como las damas del palacio al mencionar el carromato gitano), y dejó marchar a Rayane, quien debía encontrarse en el palacio con Allavandrel. Así las cosas, Viktor decidió volver al carromato, pues ya solo con lo de Emmanuelle, tenía para pensar toda la noche, mientras que por otro lado del teatro, Arty era llevado por Luigi a disfrutar de la misma, que era joven.

  Tras las primera copas de rigor, en las que Arty hizo migas con Luigi y supo mas cosas de la gente importante de Middenheim, como ya se ha narrado antes, Herr doctor decidió que ya era hora de empezar a divertirse de verdad, lo que le llevó a probar suerte con dos voluptuosas morenazas embutidas en bonitos vestidos que estaban siendo acosadas por  dos maromos del tamaño de armarios empotrados . Los maromos no pudieron con la labia de Luigi, que los despachó y dejó en ridículo en menos de lo que canta un gallo, y se retiraron al ver que no era buena idea empezar una trifulca en el local, y las damas accedieron a pasar del alcohol de la barra del bar, a las sustancias servidas por el mismo Luigi en el anonimato de las letrinas. Sin embargo, las damas eran listas, y tras sablarle al hombre todas las copas y farlopa que pudieron, marcharon dejando al pobre doctor con un calentón de campeonato, y una entrepierna abultada.

  Luigi no se daba por satisfecho, claro, y convenció a Arty a ir sobre seguro, arrastrándolo a un local del que él era habitual. El, a esas alturas más que borracho Arty, se dejó llevar hasta el lugar hasta que vió las luces rojas de las ventanas. Y como ya bastante había tenido con los piojos y pulgas contraídas en Wittgendorf, decidió que no íba a probar suerte con las ladillas, de modo que Luigi no pudo convencerle más allá del callejón frente al burdel al que lo había arrastrado, y Herr Doctor lo dejó marchar a dormir la mona, tras quedar con él al día siguiente para lo de Dieter, a las 5, en la Puerta Sur del Bernabau, pues tenía intención de asistir al partido de Snótbol de ese día.