miércoles, 19 de septiembre de 2012

Cuestión de Héroes (Vol. 5)


La Puerta del Caos.

  Última mazmorra de la campañita que nos pegamos con el juego, y sin duda alguna la más jodida de todas. Pero en algo se tenía que notar que los héroes se metieran en las entrañas de una montaña conocida como  “El Monte de La Agonía”, a cerrar un señor portal del Caos protegido por lo más pro de entre los paladines de los Dioses Oscuros, vamos digo yo.

  La mazmorra no parecía darles muchos problemas en el comienzo, gracias a la evidente capacidad de combate con la que venían los héroes de anteriores partidas, pero éstos se confiaron. Para que os hagáis una idea: en el juego se adopta la fórmula de que quien sobrevive a tres retos, se convierte en Campeón, y nosotros lo regulamos haciendo que el susodicho gane lo equivalente a un Punto de Destino, que procedemos a llamar “Un Primi” (O “Un Mario” para los más “Gamers”). Una vida más, vamos, un “Continue” de los de toda la vida. Vale, pues el maligno Señor Director, logró cobrarse los Primis con los que llegaron a la mazmorra todos los PJ-s y la vida de uno de ellos, además de casi llevarse por delante a alguno más, el muy bestia.

  En esta mazmorra, los héroes se las vieron con algunas de las miniaturas mas tochas del armamento del Señor Director, siendo el Charcutero del Caos, y la Paladina del Caos, las más destacables, y que dieron muchos más problemas que el sinsorgo de Ogdruk.

  Los héroes se abrieron paso a través de infernales enemigos, a cada cual mas tocho que el anterior, sudando sangre, hasta alcanzar la cámara en la que el portal vomitaba energías caóticas al mundo, no sin antes echar abajo la puerta de entrada a base de hostias bien dadas, debido a su clara manufactura bilbaína, que la dotaba de una robustez tal, que los héroes debían atacarla y superar sus propias tiradas de defensa, toma ya. En la cámara tras la puerta bilbaína se libró una épica batalla contra tres furiosos guardianes que la custodiaban, y cuando machacados del todo, nuestros protagonistas lograron alzarse con la victoria, se las vieron con otra sorpresa desagradable. El único que podía cerrar la puerta del caos era quien llevaba la llave, y para ello debía atacarla y finiquitar sus puntos de Cuerpo igual que a la puerta de entrada. Con la excepción de que esta puerta no solo se defendía, sino que también devolvía los paellazos. ¡Y qué paellazos! Porque por fin, el Mago iba a hacer gala de una inútil virtud suya: Los Puntos de Mente. Efectivamente, el portal del Caos, hacía daño Mental.

  Confiándose en que el Mago podría con aquello, y viendo que no tenían nada  mejor que hacer, sus compañeros se largaron a saquear lo que quedaba de mazmorra, los muy vándalos, pero ¡Ay! La cosa se torció, el Mago llevaba las de ganar, parecía que podría cerrar el portal, pero los dados se la jugaron en el último momento, y este sucumbió en la mágica batalla de voluntades. El portal se cobró su víctima, y las energías del caos transformaron al Mago, mutándolo, y convirtiéndolo en una aberración del Caos, y en una nueva amenaza para el grupo.

  Tras el choteo de rigor, y el regocijo del jugador que llevaba al Mago al ver en lo que se acababa de convertir (atentos a las fotos), la partida continuó, con la esperpéntica amorfidad surgida del caos cósmico en busca de la sangre de sus antiguos compañeros, pasando el jugador que controlaba al Mago al bando del Señor Director, y controlando ahora al bizarro Caos Reptante que se retorcía por la mazmorra.

  Finalmente, los héroes restantes lograron acabar con la amenaza surgida del mutado cuerpo del Mago, que también se cobraba la cordura de los héroes con su sola presencia (como debía de ser) en forma de daño Mental, y terminar de cerrar el portal, con lo que lograron así acabar con la amenaza sobre el Viejo Mundo, y devolver la paz.

Al menos hasta que al director se le ocurran más delirios con los que torturar a más PJ-s.




  En esta ocasión los héroes no empezaron diréctamente en la mazmorra, si no que tuvieron que subir la montaña en la que esta se encontraba, sorteando gigantescos murciélagos, y ríos de lava.



  Llegar arriba fué pan comido, aunque algunos acabaron más chamuscados que otros al cruzar el puente sobre el río de magma. Especiálmente el Mago, quien ni pudo evitar marcarse un baile sobre las tablas tras una tirada alta de movimiento. Y por listo, y pasar cuatro veces por el mismo sitio, se comió cuatro llamaradas más que los demás, pero ahí lo tenéis Staying Alive.



  Todos a una, tomaron por asalto la guarida del enemigo, y comenzaron con la jornada laboral de su profesión de héroes. ¿Lo de antes? Lo de antes sólo había sido el equivalente al café de la máquina antes de entrar al curro.




  Primeras sorpresas en forma de Guerreros del Caos pasando el rato en la cámara de tortura. Los héroes se encargaron de quitarles el vicio a base de acero Toledano.



  Los ansiosos héroes continuaron buscando carne para triturar tras el encuentro con los Guerreros del Caos.




  Y pronto lo encontrarían tras la siguiente puerta cuando se dieron de bruces con...




  ¡UN CHARCUTERO DEL CAOS!


Chuache- ¡Joder!, Pues igual le pido unos muslitos pa´la cena, ya que estamos.

Enano- Déjate de muslitos y atízale con saña, que pa´eso nos pagan.



  No se lo tuvieron que decir dos veces, y el Chuache fué a tiro fijo a por el pobre charcutero, que vivía ahí tan feliz, cortando solomillo.



  El Charcutero del Caos se mostró como un adversario digno, y los héroes tuvieron que darle con todo lo que tenían, pero al final este también cayó bajo el acero justiciero.



  Hoy tengo un mal presentimiento. Algo malo vá a pasar. Pensaba el Guerrero del Caos de la foto momentos antes de su descuartizamiento.

  Y tras machacar al anterior, otros tantos aparecieron. Esta vez sin embargo se trataba de los que pagaban el salario, y los héroes se encontraron con un Lord Brujo, y dos Paladines del Caos.

  La cosa se empezaba a calentar, y nuestros protagonistas comenzaban a sufrir el desgaste.


  La batalla fué épica, y los héroes tuvieron que emplearse más a fondo que con el Charcutero.

  Con los dos paladines repartiendo estopa, y el brujo apoyando por detrás con su vil hechicería, el combate se convirtió en una dura prueba que consumió recursos, y creo que algún Primi, si no cayó antes.




  Sin embargo, los héroes lograron con mucho esfuerzo inclinar la balanza a su favor, y acorralaron a sus enemigos sin compasión.



  Sin espacio para moverse, los enemigos optaron por proteger al brujo para que este tuviera tiempo de desencadenar todo su potencial.




  La paladín del Caos fué la última en caer, pero al fín, los héroes se alzaron con la victoria. No sin haber sufrido pérdidas en recursos, y puntos de Cuerpo.




  Tras recuperar el resuello, nuestros protagonistas probaron a abrir la siguiente puerta y...




  ¡ENCONTRARON EL EVILOIDE PORTAL QUE DEBÍAN CERRAR!





  Y obviamente esta no estaba desprotegida. Varios miembros destacados del Gold Gym la custodiaban con cara de pocas ganas de dialogar.













  Los héroes resoplaron resignados, y se pusieron manos a la obra, repartiendo galletas a diestro y siniestro. Por desgracia, esto ya eran palabras mayores, y las recibieron por igual, viendo peligrar el éxito de la misión.

  A duras penas lograron vencer, descubriendo que cerrar el portal tampoco iba a ser tarea sencilla.

  Con la llave que debía cerrarlo en su poder, el Mago procedió a tener su enfrentamiento místico con el artefacto, y claro, los otros que no entendían una mierda digeron "¡Vamos a seguir saqueando!" y a ello que se pusieron dejando al Mago en su salsa.



  Como no se podían estar quietos, se encontraron más sorpresas desagradables, y volvieron a hacer el pardillo con las trampas de abismo.



  Pero el sorpresón de la partida sucedió cuando el Mago fué derrotado por las energías del portal, y estas lo mutaron transformándolo en una impía criatura del Caos.

  Como se ha mencionado más arriba, tras el choteo de rigor, el jugador que llevaba al Mago se pasó encantado al bando del Señor Director, y procedió a buscar a sus ex-compañeros en su nueva forma, para merendarse sus almas.





  Ver esto reptando por los pasillos de un dungeon típicamente D&D, fué de lo más hilarante.
  "¡CUCU!" Le dijo la Sepia al Chuache. Y con el susto que este se pegó, tuvo que hacer tiradas de cordura, faltaría más. Algún puntito de Mente menos y ala, al lío con las hostias.

  Todo hay que decirlo, el Chuache se libró de una buena. A sartenazos tenía las de ganar a pesar de sus heridas, pero no es un hombre de Mente brillante que digamos, y sin la suerte que tuvo con los dados en lo de la cordura... bueno, digamos que se habría convertido en Sectario :b



  Y mientras, estos como Legolas y Gimli: A lo suyo. Solo que estos se dedicaban a la buena cata, como se aprecia en los barriles abiertos de la foto.


  La cosa terminó bien para los héroes. El Chipirón del Caos fué derrotado, y el portal cerrado. Se lloró la pérdida del bueno del Mago (otra vez), y a otra cosa Butterfly.

  Esta última partida fue bastante hardcore para los héroes comparada con la anterior, y con ambas se pudieron sacar algunas buenas conclusiones para el futuro, además de buenas ideas a implementar, como trampas de muros que se mueven, reglas para empujones con los que aprovechar los abismos, e incluso posibilidades de mazmorras con distintos niveles apovechando el tablero del HeroQuest.

    Pero como diría Mako: Esa es otra historia.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Cuestión de Héroes (Vol.4)


  Finálmente los héroes encontraron a Vissán, le dieron una manita de hostias hasta que se les ablandaron las armas, y descubrieron que la llave que buscaban se encontraba en lo más profundo de la tumba de Ogdruk, que guardaba los restos de la mencionada bestia. Además y como bonus de la misión, los héroes rescataron  a los hombres que habían tratado de realizar el trabajo antes que ellos, recibiendo una sustanciosa recompensa por hacerlo. De modo que el siguiente paso era buscar la llave en lo más profundo de la temida tumba.

La Tumba de Ogdruk

  Un poco acojonados viajaron hasta las catacumbas malditas, y descubrieron que tenían más fama que otra cosa. El director que calculó mal la potencia de combate con la que llegarían a la tumba, se echó las manos a la cabeza al ver la pasmosa facilidad con la que los héroes sorteaban trampas, y muertos andantes. Al final, el Temible Ogdruk resultó ser el Piltrafas de Ogdruk, y la impresionante bestia cadavérica duró menos que las promesas de un político. La facilidad de la que en un principio parecía una mazmorra jodida, la convirtió en algo insulsa, pero ya llegaría el dolor y el crujir de dientes en la siguiente, ya.




  El felpudo de la entrada no dejaba lugar a dudas al respecto de que aquello era una tumba .



    La señora de la limpieza hacia mucho que no se pasaba por allí, tal y como atestiguaban el polvo, y las inquilinas de las telarañas que había por doquier.




  Pero no estaba tan vacía la tumba, despues de todo. Aún quedaban vendedores del Círculo de Lectores por allí.



  "¡Cabrones! ¡No me dejeis atrás, que también quiero matar cosas!" Gritaba el Enano de nuestro HeroQuest, que como podéis ver, es un Enano Michael Jackson, ya que se decoloró la piel.







  Y mientras el Enano se cogía un berrinche, los otros seguían a lo suyo.




   "¡Que no, hostias! ¡Que no queremos ninguna enciclopedia! ¡Nosotros hemos venido a buscar una llave!"




   "¡Toma pose molona!" Dijo el Mago una vez más. Por que él lo vale.





   En esta mazmorra todo se caía a cachos, y los héroes tuvieron que andar con pies de plomo por los pasillos, tal y como se puede ver en la foto.

  Un mal paso, y terminabas con la cabeza espachurrada por cascotes.



  El Chuache curioseando otra puerta mientras se preguntaba qué habría tras la misma...





  Qué sorpresa: Más vendedores del Círculo de Lectores. Estaba claro que no les dejarían tranquilos hasta que no se pillaran la Espasa.



  Bueno, nada que no pudiera arreglar el Chuache con su herramienta de diplomacia de doble filo.



   Pese a que resultara ser una mazmorra sin complicaciones, seguía siendo igual de inquietante. Además de lidiar con los vendedores del Círculo de Lectores, los héroes no dejaban de sentirse observados por entes aún más extraños.





   Las inquietantes presencias que sentían sobre sus cabezas, eran incluso más aberrantes que los inquilinos de la mazmorra.



  Pero los héroes no se amilanaban tán fácilmente, y continuaban su búsqueda. Durante la misma se toparon con una puerta fuertemente cerrada con cuatro cerraduras, y ante la imposibilidad de echarla abajo, decidieron sabiamente actuar como personas decentes y buscar las llaves.





  Claro que no habría estado de más, mirar dónde pisaban en la búsqueda de dichas llaves.

 Una vez más, hicieron el panoli con las trampas de abismo.





  "Te dije que usaras la cabeza, no que le dieras con la cabeza" Le dijo el Mago al Enano mientras los otros buscaban.

  Pero estad tranquilos, no tenía puntos de Mente que dañar en el cabezazo y salió ileso como véis en la foto.


  Poco a poco, los héroes se fueron haciendo con las llaves que necesitaban para entrar en la cámara, hasta que solo les quedó una por hallar.

  "¡Quietorrrl!, ¡Que aquel de allí tiene la llave!" Gritó el Chuache marcando el camino.




  Mano a mano, el Troll y el Chuache encararon a los últimos vendedores del lugar para dejarles las cosas claras...






  "¡NO... ¡ZAS!... QUEREMOS... ¡ZASCA!... UNA... ¡OUCH! PUÑETERA... ¡CHANG! ENCICLOPEDIAAAA!"





  Al fín se hicieron con las llaves, y todos a una lograron abrir la puerta que daba a la cámara funeraria. Empujaron la puerta y...





  ...¡Se encontraron cara a cara con Ogdruk! O bueno, cara a hueso.




  El primer impacto visual fué atroz para los héroes, y orgiástico para los jugadores al ver semejante despliegue sobre la mesa....

   ¿O fué al revés? En cualquier caso todo el mundo gritó "¡Aibá!".


  Mago - ¡Joder qué grande!
  Troll  - Zí, me lo disen toas.
  Mago - Me refiero al bixo.
  Troll  - Ah, yo lo llamo tranca.
  Mago -¡El monstruo, joder!
  Troll  - Zí, ejtoy esho un mojtruo, ya lo zé.
  Mago - ...


  Recuperados de la impresión inicial, los jugadores idearon estrategias, y los héroes saltaron al ring, a la carga y a por todas.

  Para la sorpresa de todos los presentes Ogdruk, duro entero dos asaltos contados.


  "¡Estaba muy rico!" Le gritó el Chuache al director de la partida, y acto seguido el grupo al completo se puso a saquear la habitación, encontrando al fín la ansiada llave que cerraría la puerta a los Reinos del Caos.